NOTICIAS DEL MUNDO DE LA ACUPUNTURA

Acupuntura: Agujas encantadoras

 

Por Viviana Bravo

Una práctica antigua de medicina oriental. Una ciencia milenaria que nace bajo el alero de la Medicina Tradicional China y actúa sobre las energías del cuerpo. El ansiado equilibrio para el sistema nervioso. Aquí, el arte de prevenir, tratar las enfermedades y contribuir a elevar la calidad de vida.

Durante milenios los chinos han curado sus dolencias clavándose agujas. Eso es básicamente la acupuntura, un método terapéutico que nació en el fértil valle del río amarillo en las costas septentrionales del mar de China. Desde esos lares se expandió al resto del continente asiático, conquistando especialmente a coreanos y japoneses. Pero no fue hasta el siglo XVII cuando, como un torbellino en ascenso, sus encantos curativos arribaron hasta nuestros confines occidentales para quedarse.

Existen escritos chinos de más de 2000 años de antigüedad que atestiguan las propiedades curativas de la acupuntura, pero según hallazgos arqueológicos e interpretaciones históricas, sus orígenes se remontan por lo menos al período neolítico. Claro que, según estas investigaciones, en ese tiempo las agujas no eran de metal, -como en la actualidad- sino que de piedra, astillas de bambú, huesos y hasta de espinas de pescado.
Pero pese a estos descubrimientos, los pormenores de sus orígenes continúan siendo una nebulosa. Por ello, las hipótesis que intentan explicar como nació esta medicina abundan. Algunos dicen que puede haber sido accidental, es decir, a raíz del alivio de alguna enfermedad luego de realizar una punción casual, o que pudo surgir a través de un proceso de sistematización de las observaciones realizadas durante mucho tiempo sobre el cuerpo humano, su dinámica y sus relaciones internas y externas.

Lo que está claro es que algo más que el azar produjo tal riqueza de conocimientos, más bien niveles privilegiados de percepción. Quizás la hipótesis más sostenible es la que señala que la acupuntura es obra y gracia de antiguos curanderos que, a través de una aguda y paciente observación, se dieron cuenta de que en el curso de ciertas enfermedades determinadas áreas de la piel se tornaban más sensibles.

Entonces, el examen de esas áreas de hipersensibilidad condujo a la determinación de una serie de puntos que, unidos entre sí, trazaban sobre el cuerpo recorridos perfectamente definidos. Esas líneas de unión de todos los puntos fueron posteriormente interpretadas como canales, recorridos internos bien delimitados a través de los cuales fluía la energía vital.

Canales energéticos

Para entender de lo que hablan los chinos es necesario interiorizarse en esa forma tan particular de entender la vida, la interrelación con lo que nos rodea, con el universo y los seres humanos. Según ellos, la salud, sería la persistencia de un flujo equilibrado de energía por los canales mencionados y la enfermedad, un exceso o una falta de ella, es decir, todas las formas patológicas se atribuirían a un desequilibrio localizado del famoso Yin y Yang.

Es que en la cosmovisión china se caracterizan diversos aspectos del universo de acuerdo con una polaridad siempre presente. Se agrupa de esta forma el sol y la luna, el cielo y la tierra, el calor y el frío, el agua y el fuego. Factores que, como el Yin y el Yang, están en interrelación y a la vez en oposición. Entonces, las distintas fuerzas de la naturaleza se caracterizan por tener su contraparte antagónica sin la cual no tendrían razón de existir: lo femenino y lo masculino, la quietud y el movimiento, la oscuridad y la claridad. Si ambas existen en armonía, la salud y el bienestar llegan por añadidura.

Precisamente la acupuntura se basa en el manejo de esas energías que interaccionan, que son imprescindibles para la vida y que fluyen por el cuerpo humano a lo largo de canales invisibles. Cada uno de esos canales, se relacionaría con los principales elementos y funciones del organismo y conectarían entre sí la piel con los órganos.

Esa fuerza que fluye, lo hace con mayor intensidad en determinados puntos del cuerpo que son los llamados puntos de acupuntura. Conociéndolos, un especialista puede manejarlos y corregir los desequilibrios. Porque la estimulación de esas zonas específicas influye en los órganos correspondientes, regulando su energía vital y modificando así su eventual estado de enfermedad. Para alcanzar tales puntos, el acupuntor se vale de sus mejores aliadas, nada menos que finas agujas de metal que aplicadas a profundidades diferentes - en esos lugares específicos del cuerpo - son capaces por si solas de prevenir, aliviar o curar una enfermedad o un síntoma.
Estas agujas, generalmente de acero, poseen formas y tamaños distintos y constan de una vara delgadísima que termina por un extremo en punta afilada y por el otro en un refuerzo que facilita la manipulación. Hace un tiempo también ha sido introducido el uso de la electropuntura, que consiste en aplicar una corriente eléctrica a la aguja, una vez que ésta ha sido introducida en la piel. Según los expertos, la estimulación que provoca es más poderosa.

El médico acupuntor

De más está decir que la aplicación de estas agujas requiere de mucha experiencia y gran habilidad, para evitar que el paciente sienta un dolor excesivo, y para trabajar limpiamente en función del punto elegido según la naturaleza de la enfermedad.

Esencialmente, la labor del acupuntor consiste en formular un diagnóstico exacto, determinar el lugar de alteración del flujo de energía e intervenir para liberar los canales implicados, reestableciendo el flujo equilibrado de energía.
Son muchos los factores a conjugar como para dejar la elección del acupuntor a los designios del azar. Por ejemplo, la profundidad en la que se introduce la aguja dependerá de la región anatómica y de las reacciones del paciente. Lo mismo con la manipulación, porque el bajar o levantar la aguja, torcerla o hacerla vibrar, son operaciones que requieren sensibilidad y seguridad en el resultado que se desea obtener.

Aunque sus propiedades curativas son reconocidas en muchas latitudes, e incluso, por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), como tratamiento efectivo en aproximadamente 40 enfermedades, y en algunos países europeos este tratamiento es asimilado por los seguros de salud, en Chile todavía es algo bastante nuevo.

Para variar, existe mucho escepticismo. De todas formas hay algunos médicos, más acordes con estos nuevos tiempos, que se atreven a combinar los conocimientos adquiridos en las escuelas de medicina con la sabiduría que nos viene del oriente. Uno de ellos es el doctor Stefan Rastocny, ginecólogo obstetra, que lleva más de seis años practicando acupuntura regularmente, e incluso, en estos momentos se encuentra preparando un libro sobre el tema, ya que "hace falta más literatura".

El doctor Rastocny recibió su formación en Alemania y nos cuenta, con conocimiento de causa, que en ese país la acupuntura es un método terapéutico ampliamente practicado: "empezó a difundirse en los años ’70 y ya en los ’80 cobró gran popularidad. En este momento existen en Alemania alrededor de 30 mil médicos que practican la acupuntura en sus consultas médicas como un tratamiento complementario a la medicina occidental, con mucho éxito porque a los pacientes les gusta, ven que tiene buenos resultados, los relaja y les quita el dolor." Si en Chile la mayoría de los profesionales cuestionan el método es debido a la falta de información sobre cómo funciona la acupuntura. Sus efectos terapéuticos han sido objeto de muchos trabajos de investigación y existen gran cantidad de pruebas científicas. Un sin fin de investigaciones neurofisiológicas demuestran que el efecto analgésico sucede a tres niveles: el primero es a nivel de la médula vertebral, el segundo a nivel del tronco cerebral y el tercero en el hipotálamo, donde se procesa la sensación del dolor.

Los encantos de la acupuntura

La efectividad de esta técnica terapéutica es notoria como analgésico, anestésico y antiespasmódico. Además regula y equilibra el sistema nervioso central, periférico y neurovegetativo.

Por ejemplo, sus cultores aseguran que da buenos resultados en dolores agudos y de corta duración como en neuralgias, migrañas y lumbago. También se utiliza en trastornos alérgicos y psicológicos, en procesos inflamatorios y degenerativos. Asimismo, daría muy buenos resultados en trastornos funcionales vegetativos como colon irritable, cefalea e insomnio.
"Las agujas entregan tranquilidad. Si uno coloca una aguja en una parte del cuerpo la musculatura en esa parte no se contrae sino que se relaja y ese relajamiento se traspasa al sistema nervioso. De ahí que la mayoría de los pacientes venga por algún tipo de dolor, como columna, espalda, u hombros, por problemas de digestión, adicciones, dependencia a la nicotina, incluso como tratamiento para adelgazar", asegura el doctor Rastocny.

"Dentro mi especialidad - ginecólogo obstetra -, a las pacientes embarazadas les es muy útil para mermar los trastornos de los tres primeros meses. También la utilizo para el trabajo preparto, porque con este tratamiento el cuello uterino se ablanda, se condiciona y el parto es menos traumático. También en el trabajo de parto, donde se utiliza la electroestimulación de las agujas, que da un efecto analgésico más fuerte."

Por lo visto, sus virtudes son bastantes, más si se le suma que ahorra medicamentos, evita efectos secundarios, no es invasivo, no tiene efectos colaterales y muy pocos riesgos. Como para convencer.

En todo caso, debe quedar claro que la acupuntura no es la panacea para todos los males: es una terapia metódica cuya aplicación tiene sentido en un paciente con funciones o sensaciones trastornadas, pero nunca en uno con daños estructurales. "Cuando hay destrucción de tejido esto no funciona, no puede arreglar el hígado de un paciente que tiene cirrosis hepática, pero uno puede darle a la persona que está sufriendo de úlcera la tranquilidad de disminuir la secreción gástrica y ayudar en la sanación de sus tejidos".

Otro punto muy importante es que la acupuntura debe ser realizada por personas que tengan una formación médica, porque están capacitadas para entregar un diagnóstico oportuno.

En fin, una alternativa más para reestablecer el organismo, equilibrar las esquivas energías, para relajarnos y aplacar dolores. Quienes la practican dan fe de sus beneficios. "Todos los días veo buenos resultados por lo que seguiré con esto" dice convencido y con la vista fija el doctor Rastocny. Se nota que el asunto le apasiona.

Todo esto es la acupuntura. Una técnica terapéutica que heredamos de la sabiduría oriental, pero que a esta altura se ha transformado en propiedad común de toda la humanidad. Ahí está, por si la necesita.

 


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